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LOS AMORES QUE SE FUERON

A veces no sé si existo o soy tan solo un invento para decir lo que otros piensan. Me he enamorado dos veces en mi vida y me cuesta trabajo dejar ir a las personas que amé. Me declaro frágil y eso me hace fuerte.
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A veces no sé si existo o soy tan solo un invento para decir lo que otros piensan. Me he enamorado dos veces en mi vida y me cuesta trabajo dejar ir a las personas que amé. Me declaro frágil y eso me hace fuerte.

Creo en los amores duraderos, lo que no quiere decir necesariamente que crea en las relaciones de por vida. Tuve muchas devaneos aunque en verdad no pasaron de ser rayones de una breve temporada. La primera persona de la que me enamoré realmente fue un buen amor, tranquilo, reposado, lleno de cosas buenas, aunque lo que le sobró de extensión le faltó de intensidad. Llegó a mi como llegan las cosas buenas: sin buscarlo y de improviso. Aprendí a construir el amor desde el afecto, las oleadas de pasión, la seguridad de la fidelidad, la satisfacción de la lealtad, la hermosura de la amistad y la tranquilidad de saber que duraría por siempre y para siempre a pesar de la distancia, porque el amor inicial se convirtió en ternura y simpatía. De alguna manera lo que sentimos algún día, se transformó en una sólida amistad y por eso nunca me arrepiento de no haber quemado las naves sino por el contrario asumir que juntos ya no navegaríamos.

Luego de vueltas y revueltas, de andar sola mucho tiempo, de salir e intentarlo una y otra vez, de negar la posibilidad y dormir solamente acompañada de dos o tres almohadas, llegó a mi vida un ser maravilloso también de una manera inesperada. Apareció de repente y sin buscarlo y le dio a mi vida un revolcón porque lo que hizo fue devolverme la esperanza. Me llené de risa y de deseos, de sueños y de planes, de admiración y de ternura y entre ambos construimos tres de los mejores meses de mi vida. Sin embargo y pese a todo, fue tan intenso como corto, pero tampoco me arrepiento. Vivimos lo que teníamos que vivir y tal vez la vida nos puso frente a frente para amarnos fugazmente y cambiarnos la existencia.

En ambos casos lloré con ganas y putee con fuerza pero entendí y supe a ciencia cierta que la vida debe continuar. Y así lo he hecho y hoy he vuelto a sonreír porque creo no se trata de buscar sino tan solo de dejarnos encontrar.

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